Tirar de Lengua

14 diciembre, 2011

FRANCISCO DE QUEVEDO

Filed under: Francisco de Quevedo — la profe, Nico @ 23:13
Francisco Gómez de Quevedo Villegas

Francisco Gómez de Quevedo y Villegas, hijo de Pedro Gómez de Quevedo y Villegas y de María Santibáñez, nació en Madrid el 17 de septiembre de 1580 en el seno de una familia de la aristocracia cortesana. Escritor español, que cultivó con abundancia tanto la prosa como la poesía y que es una de las figuras más complejas e importantes del Siglo de Oro español.
En Madrid cursó sus primeros estudios en el Colegio Imperial de los jesuitas; —hoy Instituto de San Isidro— y después en la prestigiosa universidad de Alcalá de Henares; después cursó estudios de teología en la Universidad de Valladolid (1601-1606), ciudad que por aquellos años era la capital de España.
Hombre de acción envuelto en las intrigas más importantes de su tiempo, era docto en teología y conocedor de las lenguas hebrea, griega, latina y modernas. Destacaba por su gran cultura y 

por la acidez de sus críticas; acérrimo enemigo personal y literario del culterano Luis de Góngora, el otro gran poeta barroco español.
El año 1606 vuelve a su Madrid natal en busca de éxito y fortuna a través del duque de Osuna que se convierte en su protector; también entabla un pleito por la posesión del título nobiliario del señorío de La Torre de Juan Abad, —pequeña villa dependiente del municipio de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real) al sur de La Mancha—. Se traslada a Italia en el año 1613, llamado por el duque de Osuna, entonces virrey de los reinos de Nápoles y Sicilia, el cual le encarga importantes y arriesgadas misiones diplomáticas con el fin de defender el virreinato que empezaba a tambalearse; entre éstas intrigó contra Venecia y tomó parte en una conjura. El duque de Osuna cayó en desgracia en 1620 y Quevedo fue arrastrado en la caída y desterrado a sus posesiones de La Torre de Juan Abad, después, sufrió presidio en el monasterio de Uclés (Cuenca) y arresto domiciliario en Madrid. Por defender con virulencia la propuesta que el Apóstol Santiago fuese elegido el patrón de España, en pugna con los carmelitas que proponían a Santa Teresa, se vuelve a ver Quevedo castigado al destierro de nuevo en La Torre de Juan Abad. Esta etapa azarosa y desgraciada marcó todavía más su carácter agriado y además entró en una crisis religiosa y espiritual, pero desarrolló una gran actividad literaria. Con el advenimiento del reinado de Felipe IV cambia algo su suerte; el rey le levanta el destierro pero el pesimismo ya se había apoderado de él.
Su matrimonio con la viuda Esperanza de Mendoza (1634) tampoco le proporcionó ninguna felicidad al gran misógino y se separó de ella a los pocos meses.
De nuevo se siente tentado por la política, pues ve el desmoronamiento que se está cerniendo 

sobre España y desconfía del conde-duque de Olivares, valido del rey, contra quien escribió algunas diatribas amargas. Más tarde, por un asunto oscuro que habla de una conspiración, es acusado de desafecto al gobierno, y es detenido en 1639 y encarcelado en el monasterio de San Marcos (León), —hoy convertido en parador turístico de lujo— prisión tan miserable y húmeda, que provoca grandemente la merma de su salud.
Cuando es liberado, en 1643, es un hombre acabado y se retira a sus posesiones de La Torre de Juan Abad para después instalarse en Villanueva de los Infantes donde el 8 de septiembre de 1645 murió.

Como personaje perteneciente a la nobleza del siglo XVII, Quevedo ostentó los títulos de Caballero de la Orden de Santiago y Señor de la Torre de Juan Abad.
Su obra literaria es inmensa y contradictoria. Hombre muy culto, amargado, agudo, cortesano, escribió las páginas burlescas y satíricas más brillantes y populares de la literatura española, pero también una obra lírica de gran altura y unos textos morales y políticos de gran profundidad intelectual, que le hace ser el principal representante del barroco español. Su obra está entroncada con su forma de vida: desenvuelta y alegre en las sátiras de su juventud —letrillas burlescas y satíricas como “Poderoso caballero es don Dinero”— es el Quevedo más conocido y popular. Criticó con mordacidad atroz los vicios y debilidades de la humanidad, y zahirió de una manera cruel a sus enemigos, como en el conocido soneto, paradigma conceptista: “Érase un hombre a una nariz pegado…”.

En su poesía amorosa, de corte petrarquista en la que lo que cuenta es la hondura del sentimiento, Quevedo vio una posibilidad de explorar el amor como lo que da sentido a la vida y al mundo, ejemplo de ello es el soneto “Cerrar podrá mis ojos la postrera…” que es uno de lo
s sonetos más bellos de las letras españolas, en el cual la muerte no vence al amor que permanecerá en el amante como queda evidente en el último terceto. Es un poeta genial, cuya permanente actualidad, maravillosa capacidad creadora del idioma castellano, honradez moral y elevada lírica, le dan un lugar preeminente en la poesía española.
De su prolífica obra en verso, se conservan casi 900 poemas. De su prosa cabe señalar: “La vida del Buscón llamado don Pablos”; “Política de Dios y gobierno de Cristo”; “Vida de Marco Bruto”; “Los sueños” y “Los nombres de Cristo”.
Entre sus poesías hay un sinnúmero de sonetos endecasílabos, pero también abunda el romance octosílabo y la redondilla.
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VÍDEOS INTERESANTES
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Érase un hombre a una nariz pegado.

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“Érase un hombre a una nariz pegado”

 

Érase un hombre a una nariz pegado, A

érase una nariz superlativa, B

érase una nariz sayón y escriba, B

érase un peje espada muy barbado. A

 

Era un reloj de sol mal encarado, A

érase una alquitara pensativa, B

érase un elefante boca arriba, B

era Ovidio Nasón más narizado. A

 

Érase un espolón de una galera, C

érase una pirámide de Egipto, D

las doce Tribus de narices era. C

 

Érase un naricísimo infinito, D

muchísimo nariz, nariz tan fiera C

que en la cara de Anás fuera delito. D

Comentario de texto

Cada verso es una unidad independiente de la que le precede y le sigue, excepto los versos 13 y 14.

En cada verso, Quevedo instalado un objeto distinto, relacionado con el objeto central mediante una metáfora.

El tema tratado, por medio de metáforas, se somete a rápidas y múltiples transformaciones.

Buena parte del soneto está montado sobre dos bases, cambiando de sentido según se mire. Los versos giran sobre lo sutil de una palabra o expresión disémicas:

La nariz sayón (v.3) es el primer caso de doble sentido.

    • La nariz se convierte en una saya grande; y por tanto, en un objeto de gran tamaño que baja acampanadamente hacia el suelo.
    • Alude también al mundo judaico
    • Un tercer sentido, es el de feroz y rebelde (pues tiene de sayón la rebeldía había escrito en un soneto contra Góngora.

El segundo sustantivo: escriba comporta otras dos notas alusivas

    • Evocar la actitud inclinada del que escribe, reiterando el carácter descendente de la nariz, como en la verso 6
    • Apunta al judaísmo como en los versos 11 y 14 (doctor e intérprete de la ley entre los hebreos).

Todas estas insinuaciones han cabido en un verso, en dos palabras, sobre las que Quevedo ha acumulado todo su formidable sentido del idioma

En el verso 4 hay un primer equívoco con peje que juega con sus dos sentidos:

Pez

Hombre astuto

El verso puede correr, pues, por dos caminos.

    • El sentido inmediato es el siguiente “aquel peje, de barba y espada poseía una gigantesca nariz que le hacía semejante a un pez espada”
    • pero la intención de Quevedo es que entrásemos por una segunda vía “aquella nariz era como un pez espada dotado de grandes aletas anteriores o barabas, en suma: “una larga nariz por cuyos salen abundantes mechones de pelos”.

El efecto cómico gira, pues, sobre la dilogía de barbado, que se dice a la vez de “quien tiene barabas en el rostro” y del “pez dotados de aletas o cartílagos llamados barabas”

El verso 5 está también lleno sugerencias. La alusión al reloj de sol evoca enseguida a la nariz hiperbólica mal encarado alude a la vez a dos o quizá tres significados:

  • “mal orientado”, es decir desviado
  • “no enfrentado al sol” y por tanto sombrío.
  • “de mala cara”

Aquel individuo, pues, parecía un reloj de sol, cuya aguja (de larga nariz) seguía una dirección anómala, y era al vez, sombrío y de mala catadura

El verso 7, bajo su transparencia oculta una doble alusión:

    • “Un elefante boca arriba” sugiere inmediatamente algo descomunal, como una tremenda y descompuesta masa. El poder hiperbólico de Quevedo quedaría suficientemente demostrado, no la sutileza conceptual, ya que tal hipérbole resulta poco ajustada .
    • Pero el ajuste se realiza cuando arrancamos “boca arriba” su segundo sentido: no sólo significa “con las patas por alto” sino “arriba por encima de la boca“.

Ya está claro el problemático verso que significa a la vez:

    • La nariz era tan monstruosa como un elefante boca arriba.
    • Aquel individuo por encima de la boca era un elefante, porque su nariz era tan grande como una trompa.

En el verso 14 aquella nariz hubiera sido demasiado grande hasta para Anás, es decir, de un judío; pero un judío muy peculiar cuyo nombre se puede explicar por una caprichosa etimología: A -nás, que significa sin nariz. Es decir, que tan descomunal era el apéndice, que hubiese resultado excesivo hasta en el rostro de un riguroso chato.

 

Madre yo al oro me humillo.

Filed under: Francisco de Quevedo,Uncategorized — la profe, Nico @ 22:26

Poderoso caballero
es don Dinero.

Madre, yo al oro me humillo;
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado,
de continuo anda amarillo;
que pues, doblón o sencillo,
hace todo cuanto quiero,

poderoso caballero

es don Dinero.

Nace en las Indias honrado,
donde el mundo le acompaña;
viene a morir en España,
y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado
es hermoso, aunque sea fiero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Es galán y es como un oro,
tiene quebrado el color,
persona de gran valor,
tan cristiano como moro.
Pues que da y quita el decoro
y quebranta cualquier fuero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Son sus padres principales,
y es de noble descendiente,
porque en las venas de Oriente
todas las sangres son reales;
y pues es quien hace iguales
al duque y al ganadero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Mas ¿a quién no maravilla
ver en su gloria sin tasa
que es lo menos de su casa
doña Blanca de Castilla?
Pero, pues da al bajo silla
y al cobarde hace guerrero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Sus escudos de armas nobles
son siempre tan principales,
que sin sus escudos reales
no hay escudos de armas dobles;
y pues a los mismos robles
da codicia su minero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Por importar en los tratos
y dar tan buenos consejos,
en las casas de los viejos
gatos le guardan de gatos.
Y pues él rompe recatos
y ablanda al juez más severo,
poderoso caballero
es don Dinero.

Y es tanta su majestad
(aunque son sus duelos hartos),
que con haberle hecho cuartos,
no pierde su autoridad;
pero, pues da calidad
al noble y al pordiosero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Nunca vi damas ingratas
a su gusto y afición;
que a las caras de un doblón
hacen sus caras baratas;
y pues hace las bravatas
desde una bolsa de cuero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Más valen en cualquier tierra
(¡mirad si es harto sagaz!)
sus escudos en la paz
que rodelas en la guerra.
Y pues al pobre le entierra
y hace propio al forastero,
poderoso caballero
es don Dinero.

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Poderoso caballero es Don Dinero

A continuación, un breve análisis personal de la célebre letrilla de Francisco de Quevedo, siguiendo un orden progresivo para captar las connotaciones e insinuaciones que nos quiere transmitir el conceptismo del autor.

Madre, yo al oro me humillo,
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado
Anda continuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Quevedo hace una deificación o santificación del dinero, al que se tiene que humillar, como si se tratara de un rey o un dios. Supone una humillación social ante lo máximo y omnipotente. Para Quevedo, el hacer dinero “amarillo” se convierte en una enfermedad.

Nace en las Indias honrado,
Donde el mundo le acompaña;
Viene a morir en España,
Y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado
Es hermoso, aunque sea fiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Tras el descubrimiento del nuevo continente y su posterior colonización y explotación, América se convirtió en el principal origen de los metales preciosos. El dinero tiene un origen exterior pero se gasta en España, principalmente en las campañas militares europeas quela Monarquíadirigía contra los turcos, los protestantes y los enemigos de los Habsburgo.

Quevedo nos comenta que viene a morir en España, en el sentido de que realmente los que mueren son los soldados de los Tercios, debido a estos compromisos.

Los Tercios, creados por Gonzalo de Córdoba, “el Gran Capitán”, en la primera mitad del siglo XVI, siguieron siendo en tiempos de Quevedo y hasta Rocroi, el ejército profesional de élite, dominador táctico-militar de los campos de batalla en toda Europa.

Aunque se ha creído que las riquezas de Las Indias se acumulaban en Sevilla, en la simbólica Torre del Oro, lo cierto es que Quevedo lo desmiente al decir que el dinero en realidad dónde se entierra es en Génova.La Monarquíaestaba en deuda con numerosos banqueros genoveses, como los Spínola, los Centurione, los Strata, los Pallavicino, los Pichinotti y los Balbi. Ya desde Carlos I, el Imperio se encontró en permanente endeudamiento con estas familias de banqueros extranjeros.

Son sus padres principales,
Y es de nobles descendiente,
Porque en las venas de Oriente
Todas las sangres son Reales.
Y pues es quien hace iguales
Al rico y al pordiosero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

En esta estrofa, Quevedo nos indica la importancia del dinero. Quién lo posee, se hace importante e incluso posibilita la limpieza de sangre y una pureza de linaje. Con el juego de palabras “En las venas de Oriente, todas las sangres son reales”, que nos recuerda el lujo asiático, Quevedo piensa que en la sociedad en la que vive, el dinero limpia la sangre de la procedencia conversa mora o judía, que podía resultar muy perjudicial o antisocial para el ascenso en las estructuras de poder dela España de aquella época.

¿A quién no le maravilla
Ver en su gloria, sin tasa,
Que es lo más ruin de su casa
Doña Blanca de Castilla?
Mas pues que su fuerza humilla
Al cobarde y al guerrero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

En esta estrofa Quevedo se refiere al dinero como un elemento mágico. Blanca es lo puro. Sin embargo, en esa España, lo aparentemente o socialmente lleno de pureza tiene un fondo de suciedad. Pero el dinero limpia el honor y purifica la deshonra. Para el autor, el dinero lo puede comprar todo, hasta la virginidad perdida de la mujer.

Es tanta su majestad,
Aunque son sus duelos hartos,
Que aun con estar hecho cuartos
No pierde su calidad.
Pero pues da autoridad
Al gañán y al jornalero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Aquí para Quevedo, el dinero tiene la función de permitir el ascenso social, pues puede dotar de autoridad a quién no se lo merece, por razón de formación o por status para ello. En Castilla durante la primera mitad del siglo XVII, dos tercios de la población pertenecían a las clases privilegiadas, nobleza y clero. Algunos hidalgos que marcharon a América, regresaron con una autoridad artificial que procedía de la acumulación de riquezas durante su etapa vivida en las colonias.

Más valen en cualquier tierra
(Mirad si es harto sagaz)
Sus escudos en la paz
Que rodelas en la guerra.
Pues al natural destierra
Y hace propio al forastero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

La última estrofa la podemos relacionar con un episodio de la vida del propio Quevedo, en su periodo de destierro tras la Conjurade Venecia. Concretamente cuando escribe “(el dinero/poder) al natural destierra”, porque las intrigas y traiciones en Italia hicieron de Quevedo un hombre desengañado, resentido y malicioso frente a la política. A los destinatarios de esta letrilla, sus lectores, Quevedo nos avisa diciendo que el dinero incluso “hace propio al forastero”.

Reflexión

Poderoso caballero es Don Dinero es un poema que nos hace observar la realidad social y política en la época correspondiente al Siglo de Oro, desde una óptica más cercana a cómo lo harían documentos legales o historiográficos. Principalmente porque Quevedo nos quiere transmitir el peligro del orden creado por el dinero, utilizando el género de la poesía con fina ironía y sarcasmo.

Es una letrilla que esconde una sagaz desilusión por el fracaso de sus actividades de espionaje político en Italia al servicio de Don Pedro Téllez Girón, Duque de Osuna.   Y también se muestra crítico y burlesco con el rumbo que tomaba un Imperio en decadencia cuya sociedad, lejos de reaccionar, quedaba atrapada por unos reyes poco competentes y por los fracasos estratégicos de los validos.

Esta letrilla incluye un pensamiento propio y muy crítico, que comparto plenamente porque lo que refleja Quevedo se sigue dando a grandes rasgos en la actualidad.

El hombre se deshumaniza al crear un dios monetario, al que reverencia todo el sistema. El problema se presenta como una tragedia porque sin el dinero, no se es nadie. Sin embargo, el dinero no puede crear lo verdaderamente importante ni la felicidad ni la amistad, valores que no tienen precio. Por el contrario, lo que genera es codicia, avaricia, envidia y deseos de poder, ánimos que Quevedo por desgracia conocía bien por su trayectoria como escritor, por sus experiencias políticas y sus años de cárcel y destierro.

Quevedo fue un intelectual estrechamente relacionado con el poder. Del cual se pudo burlar sarcásticamente en numerosas ocasiones dejando por escrito estos y otros versos, bien porque se lo podía permitir,  o bien por la tolerancia del Rey hacia él por su reconocimiento social.

Sabía que la política giraba en torno a Don Dinero. En otras palabras, conocía perfectamente que el poder político estaba basado en el dinero y que el dinero daba poder.

A mi juicio, el dinero no es sólo la única fuente del poder político. También lo son la fuerza, el saber y el carisma. La fuerza porque puede imponer, castigar y vencer. El saber porque permite conocer y adentrarse en el funcionamiento de las cosas.

De ahí que no haya estado nunca al alcance de cualquiera a través de la historia dela Humanidad. Elque tiene acceso al saber, a la ciencia, tiene por tanto un poder sobre quién no sabe o no puede investigar. Es un factor del poder que una vez dado resulta irrecuperable. También el carisma como fuente de poder, en tanto que se trata de una capacidad que tienen ciertas personas para fascinar, como una gracia, talento o virtud que hace que unos pocos, los líderes, sean seguidos por muchos, a veces de forma incondicional.

El que permite la dinámica entre estos factores es el dinero, como escribe Quevedo, porque “hace todo cuanto quiero”.

Es decir, el dinero es una fuente de poder ya que puede darlo, prometerlo o quitarlo tanto por actos lícitos como ilícitos, y es el más determinante porque no delata su procedencia. El dinero es tan fundamental para el poder porque es capaz de comprar la fuerza y también porque puede hacer posible el acceso al conocimiento o a su ocultamiento.

Por último, el dinero también puede hacerse con el carisma, como fuente de poder. Aunque entiendo que el carisma es algo innato e intransferible, sí se puede obtener una buena imagen pública y mediática, como recuerda Quevedo “a quién le trae al lado, es hermoso, aunque sea fiero”.

La honra simulada o la pureza artificial de “Doña Blanca de Castilla”, pueden funcionar bien en apariencia durante un periodo concreto y limitado en el tiempo. Pero lo que no es auténtico, porque es sucio, termina desvelándose. Por eso los gobernantes suben y caen del poder constantemente, de ahí la periodicidad de los mandatos y la sucesión de los políticos, especialmente en los sistemas democráticos actuales.

En definitiva, nada nuevo bajo el Sol. Con Quevedo y esta letrilla comprendemos mejor la gran ventaja que supone el dinero como herramienta para el poder desde siempre, en su época y en la nuestra, como el principal factor para acceder a la política.

Pablo S.B.

Fue sueño ayer, mañana será tierra.

Filed under: Francisco de Quevedo,Uncategorized — la profe, Nico @ 22:18

¡Fue sueño ayer, mañana será tierra!

¡Fue sueño ayer; mañana será tierra!
¡Poco antes, nada; y poco después, humo!
¡Y destino ambiciones, y presumo
apenas punto al cerco que me cierra!

 Breve combate de importuna guerra,
en mi defensa soy peligro sumo;
y mientras con mis armas me consumo,
menos me hospeda el cuerpo, que me entierra.

  Ya no es ayer; mañana no ha llegado;
hoy pasa, y es, y fue, con movimiento
que a la muerte me lleva despeñado.

 Azadas son la hora y el momento,
que, a jornal de mi pena y mi cuidado,
cavan en mi vivir mi monumento

TEMA

El tema principal es la muerte, describe como el tiempo pasa rápidamente y la llegada de la muerte destacando el tópico del tempus fugit

ESTRUCTURA

Este poema es un soneto típico de la época barroca ya que la mayoría de los poemas de autores célebres como Góngora y Lope de Vega también se distinguen esta métrica: “Mientras por competir con tu cabello”, “Menos solicitó veloz saeta”, “Ir y quedarse”, “¿Qué tengo yo…?…

1º PARTE: se distingue en los dos cuartetos y es en el momento en que el autor está apunto de morir. También a destacar que el autor lucha por vivir pero que cuanto más lucha más rápido muere y expresa una notante agonía en el segundo cuarteto

2º PARTE: se distingue en los dos tercetos y es en esta parte donde finalmente el autor muere y la lamenta

RECURSOS

En el primer cuarteto:

 Hipérbaton y bimembración. Esta bimembración no puede considerarse total, es decir, el primer verso se divide en dos partes pero no exactamente iguales ya que en la primera parte del verso se produce un hipérbaton que altera el orden de las palabras de tal forma que no coincidan con la forma lógica de nuestra lengua ni para que se complete la bimembración. El autor está confuso ya que en la primera parte sabe que va a morir pero no sabe que a pasar después y por eso la segunda parte la expresa de forma lógica.

También se distingue en el primer verso una dilogía, es decir, las palabras sueño y tierra tienen otro significado creándose así un paralelismo. “sueño” quiere decir “vida” y “tierra” quiere decir “muerte”. Por el tiempo de los verbos deduzco que no está ni vivo ni muerto ya que no habla del presente.

Anáfora y antítesis en el segundo verso. La repetición de la palabra “poco” hace referencia a la visión del tiempo que tiene el autor acerca de su vida, de que cuando vive el tiempo se le hace eterno pero cuando llega al final se da cuenta de que el tiempo ha sido muy rápido y que no ha aprovechado todo lo que debería de haberlo hecho. La antítesis del resto de las palabras del verso, ya que cuando el humo se va es cuando no que nada, es decir que el verso debería de ser así: ¡Poco antes, humo; poco después, nada!”. Contradice el futuro con el pasado ya que lo importante es el presente, tempus fugit

Anáfora, paradoja y encabalgamiento. Los dos últimos versos del cuarteto expresan mucha lentitud, tanto por la anáfora con la conjunción “y” y por el encabalgamiento ya que no ve el momento en que se va a morir porque el tiempo va tan lento que no puede. En la paradoja “Y destino ambiciones” tiene la ambición de vivir pero nunca podemos decir que un deseo o una ambición se va a cumplir al cien por cien así que no puede destinarlas.

En el segundo cuarteto: este fragmento está lleno de metáforas y estás metáforas vienen a dar una agonía por no saber si vivirá o morirá

En el primer verso quiere decir que lucha por vivir contra la muerte, y que ese combate dura un momento ya que cuando la muerte le vence no hay vuelta atrás

En el segundo verso quiere decir que mientras más lucha más rápido muere y eso también origina la agonía que se da en todo el fragmento

En el tercer verso empieza a morir, ya que todo con lo que se ha defendido ahora muere también con él

En el cuarto verso, finalmente, muere ya que es el cuerpo el que le hace morir tan rápido. En este verso el alma se separa del cuerpo y muere finalmente.

Cabe destacar que en estos cuatro versos se produce una degradación, que va desde la vida hasta la muerte

En el primer terceto: este otro fragmento es, en su globalidad, un hipérbaton cronológico ya que de desordena el orden del tiempo en el que ocurren las cosas. Cuando muere no recuerda nada y por eso origina ese desorden aunque, más bien, es el desconocimiento de lo que viene después de la muerte lo que origina está confusión

El primer verso del terceto hace referencia al primer verso con respecto a todo el poema. Vuelve a repetir lo mismo pero con distintas palabras solo que ahora se trasladan los significados siguiendo la siguiente cadena: el sueño es vida, la vida es ayer; y la tierra es la muerte y la muerte es mañana. Ahora no sabe donde está, no sabe si está vivo o muerto, no sabe nada

En el segundo verso hay una mezcla de asíndenton y polisíndeton, es decir, por una parte hay numerosas “,” pero también hay numerosas “y”. El autor no se aclara, está confuso por lo mismo anteriormente dicho.

En el segundo terceto: vuelve a producirse un hipérbaton en el segundo terceto, pero esta vez sintáctico debiendo quedar así el terceto: “a jornal de mi pena y mi cuidado, la hora y el momento son azadas que cavan en mi monumento mi vivir”. La paradoja del primer verso, y las continuas dilogías en las palabras “hora”, “momento” y “monumento” hacen que este fragmento sea un fragmento de dolor y de lamentación. Interpretando la hora como la lucha, el momento como el cambio, y el monumento como la tumba, podemos deducir que aún muerto sigue recordando su vida y el momento en el que murió ya que todo eso esta en su “monumento”, en su tumba

CONCLUSIONES

Este poema está repleto de recursos expresivos, algo característico del barroco ya que sufre una ornamentación excesiva en la literatura, arquitectura, música,… Hay expresiones del poema que denotan cierto pesimismo, ya que nada más en el primer verso piensa que cuando pasa un día damos un paso más hacia nuestra muerte y eso entristece al autor. Después está que cuanto más queremos vivir la vida más rápido morimos o más cerca estamos de la muerte, ya que para algunos vivir la vida, por ejemplo, es hacer deporte extremo. En este ejemplo la persona se acerca enormemente a la muerte pero nunca llega a tocarla, sin embargo, cuando algo sale mal llegan a la muerte sin apenas darse cuenta. Pero el ser humano siempre es curioso en un aspecto, siempre quiere tener lo que no tiene, por ejemplo, una mujer de pelo rizado quiere tenerlo liso, y a la inversa; una persona que tiene un coche viejo quiere el audi del vecino que está nuevo, las adolescentes siempre quieren la ropa de sus amigas y no la suya propia o siempre quieren comprar más en las tiendas porque la suya ya no les gusta y se la han puesto una vez. ¿Es ese tipo de cosas por las que el autor piensa que ha desperdiciado su vida? Si vivimos la vida de una forma, cuando morimos, o cuando vamos a morir nos damos cuenta de que de la manera que hemos elegido vivir la vida no es la adecuada o la que nos hubiera gustado vivirla, pero si retrocediéramos en el tiempo y pudiéramos hacer aquello de lo que nos hemos arrepentido al final siempre acabaría pasando lo mismo.

Si eres campana, ¿dónde está el badajo?

Filed under: Francisco de Quevedo — la profe, Nico @ 22:04

SI ERES CAMPANA, ¿DÓNDE ESTÁ EL BADAJO?

SONETO

Si eres campana, ¿dónde está el badajo?;
si pirámide andante, vete a Egito;
si peonza al revés, trae sobrescrito;
si pan de azúcar, en Motril te encajo.

Si chapitel, ¿qué haces acá abajo?
Si de diciplinante mal contrito
eres el cucurucho y el delito,
llámente los cipreses arrendajo.

Si eres punzón, ¿por qué el estuche dejas?
Si cubilete, saca el testimonio;
si eres coroza, encájate en las viejas.

Si büida visión de San Antonio,
llámate doña Embudo con guedejas;
si mujer, da esas faldas al demonio.

 

TEMA
Éste soneto hace alusión a la vestimenta de una dama comparándola con diversos objetos y hechos en tono burlesco.
El autor hace referencia a diversos aspectos de la sociedad de aquel momento en cuanto a la forma de vestir de las mujeres, para hacer una crítica a las falsas apariencias. También recurre a la cultura popular para describir el aspecto físico de la mujer (Si büida visión de San Antonio), en éste caso el de una persona extremadamente delgada.

RECURSOS EXPRESIVOS:
El autor hace uso de la metáfora en todo el poema, comparando la forma de vestir de una dama con diferentes objetos a los que se asemeja. Utiliza la anáfora en once de los catorce versos de que se compone el soneto:
Si eres campana, ¿dónde está el badajo?
Si pirámide andante, vete a Egito;

También podemos encontrar la ironía en expresiones como: …pirámide andante…, ya que da a entender lo contrario de la condición de la pirámide (estática).
En la primera estrofa, Quevedo emplea un símbolo como elemento que forma parte de la campana para referirse al miembro viril:
Si eres campana, ¿dónde está el badajo?

 

Miré los muros de la patria mía

Filed under: Francisco de Quevedo — la profe, Nico @ 21:35

Miré los muros de la patria mía.

Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.Salime al campo, ví que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día

Entré en mi casa, ví que amancillada
de anciana habitación era despojos;
mi báculo más corvo y menos fuerte.

Vencida de la edad sentí mi espada
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.

 

1. LOCALIZACIÓN:

1.1. El autor.

Francisco de Quevedo nació en Madrid el 14 de septiembre de 1580. Estudio en Alcalá de Henares y en Valladolid. Durante un tiempo se dedico a la diplomacia, y participo en actividades políticas, lo que le llevo a ser desterrado e incluso a la cárcel.

Fue un autor muy popular por su agudeza e ingenio, así como por sus chistes y escritos burlescos. Enemigo declarado de Góngora, intercambio con el poeta cordobés numerosos escritos de carácter satírico.

La presencia de la muerte y aspectos negativos en las obras de Quevedo viene de la nueva mentalidad que se implanta en el siglo XVII español.

Murió en Villanueva de los Infantes en 1645.

1.2. La obra.

Esta obra se sitúa dentro de la poesía barroca, con lo que algunas de las características son:

La poesía barroca refleja la conciencia de crisis, el pesimismo y el desengaño característicos de esta etapa cultural.

El contenido de esta obra presenta una clara alusión al pesimismo y la presencia de la muerte que existía en esa época. El soneto nos quiere describir la idea de que el recuerdo de la muerte es muy difícil de olvidar y por eso el autor intenta explicar, que mirase donde mirase, podía sentir a la muerte.

Este texto de género lírico podemos contextualizarlo y saber que el personaje que nos narra la historia nos pone en situación cuando parece que se ha muerto mucha gente cercana al narrador y por eso surge ese pensamiento de la muerte. También podemos apreciar que a cada cosa que el mira, parece como si la muerte estuviese cada vez más cerca del personaje.

1.3. Cronología.

En la época barroca surgen nuevos temas y enfoques respecto a la poesía.

La conciencia de crisis avivo el interés por los temas morales, filosóficos y religiosos: la vanidad de las cosas, el engaños de las apariencias, el paso del tiempo y la presencia de la muerte… La corrupción reinante y la xenofobia desembocaron en una poesía satírica que criticaba tipos y costumbres de la época.
2. ANALISIS DEL CONTENIDO:

2.1. Argumento.

El autor tata de explicarnos el paso del tiempo desde que nombra a “la patria mía” donde se refiere a España, que antes era grande y poderosa, hasta lo que se ha convertido tras el paso del tiempo, que aparece en el soneto como “la carrera de la edad cansados”.

En el segundo cuarteto habla de que el sol bebe o seca el agua en que ha desatado o licuado la nieve helada dejando paso a campos secos. A su vez, los ganados se encuentran descansando a la sombra que produce el monte.

El poeta regresa a su casa y en concreto a su habitación manchada y envilecida al igual que los muros del primer cuarteto.

“Mi báculo, más corvo y menos fuerte” podría dar una interpretación erótica a este verso. Registramos expresiones del mismo tipo en autores como Shakespeare, y no debemos olvidar el carácter satírico de nuestro escritor. El verso duodécimo “Vencida de la edad sentí mi espada” sería una amplificación paralelística del verso anterior con el mismo sentido erótico encubierto.

En el texto podemos deducir que este retroceso que ha sufrido el país, ha podido ser causado por la muerte de miles de personas, por eso la importancia de la muerte en la obra.

Habla también de las formas en la que se manifiesta la muerte ante el, como por ejemplo cuando ve el deshielo de un arroyo.

2.2. Tema.

El tema del soneto es la frustración que tiene al no poder encontrar nada que no le recordase a la muerte.

2.3. Estructura del contenido.

El poema esta estructurado en cuatro partes:

En la primera estrofa habla sobre las consecuencias del paso del tiempo en la ciudad.

En la segunda estrofa nos cuenta como ve a la muerte en las características de la naturaleza del campo donde se encuentra el narrador.

En la tercera estrofa vuelve a describir el paso del tiempo, pero ahora en su habitación y las consecuencias que esto tiene.

Y en la cuarta estrofa termina diciendo que en todos los lugares donde mira puede sentir la presencia de la muerte.

2.4. Personajes, tiempo, ambientación y punto de vista del narrador.

Dentro del fragmento, el autor aparece como narrador que no hace alusión de si mismo, pero define lo que esta viendo.

Podríamos hacer de la muerte un personaje pero aparece en muy poca medida, solamente en la última estrofa. Aunque no se le menciona mucho, es el personaje principal de la obra, que sin ser nombrado en exceso, hace que mediante comparaciones se le pueda ver cada vez que el narrador habla sobre el paso del tiempo. Esto queda reflejado en los dos últimos versos del soneto.

El tiempo en el que se desarrolla la acción se trata del mismo tanto el que describe el autor como la época en la que se sitúa el texto. Se desarrolla en el siglo XVII que es una época de pesimismo y decadencia como ya he nombrado antes. Por lo que, como dice en el texto que antes su patria era poderosa pero ahora no, podemos apreciar que se trata del mismo momento histórico.

Respecto a la ambientación física, se deduce que el autor ha seleccionado como primer lugar la ciudad en la que “mira los muros de la patria”. Como segundo escenario elige su propia casa que esta en el campo, como podemos saber; ya que dice que primero salio al campo (segunda estrofa), y después entro en su casa, que seria el tercer lugar donde se desarrollan los hechos (tercera estrofa).

La ambientación anímica del personaje es de incertidumbre al no saber que hacer ya que a cada lugar que miraba se encontraba con recuerdos de la muerte.

El narrador cuenta la historia en primera persona, por lo que el punto de vista es subjetivo, es decir, puede variar según sus pensamientos.

3. ANÁLISIS DE LA EXPRESIÓN.

3.1. El estilo.

El texto consta de un lenguaje natural. El tono o actitud del autor es serio aunque a la vez satírico (esta ultima característica se muestra muy poco en el poema), y la cosmovisión del autor es realista, ya que no trastoca los conceptos que percibe para crear nuevos pensamientos, sino que directamente cuenta lo que piensa.

3.2. Análisis de la forma.

-Plano fónico:

Constituido por catorce versos endecasílabos con rima consonante, distribuidas en dos cuartetos y dos tercetos encadenados. Los dos cuartetos llevan las mismas rimas abrazadas (ABBA – ABBA) en –ÍA y -ADOS. En los tercetos el orden de las rimas es: CDE, CDE (-ADA, -OJOS, -ERTE). Es acierto de Quevedo el utilizar el verso endecasílabo para la exploración del propio yo y para mostrar las principales dudas y cuestiones metafísicas que le atormentan.

Mi-ré-los-mú-ros-de-la-pá-tria-mí-a A (-ÍA)
siun-tiém-po-fuér-tes-yá-des-mó-ro-ná-dos B (-ADOS)
de-la-ca-rré-ra-de-lae-dád-can-sá-dos B (-ADOS)
por-quién-ca-dú-ca-yá-su-va-len-tí-a A (-ÍA)
Sa-lí-meal-cám-po-ví-queel-sól-be-bí-a A (-ÍA)
los-a-rró-yos-del-yé-lo-de-sa-tá-dos B (-ADOS)
y-del-món-te-que-jó-sos-los-ga-ná-dos B (-ADOS)
que-con-sóm-bras-hur-tó-su-lúz-al-dí-a A (-ÍA)
En-tréen-mi-cá-sa-ví-quea-mán-ci-llá-da C (-ADA)
Dean-ciá-naha-bi-ta-ción-e-ra-des-pó-jos D (-OJOS)
mi-bá-cu-lo-mas-cór-voy-mé-nos-fuér-te E (-ERTE)
ven-cí-da-de-lae-dád-sen-tí-mies-pá-da C (-ADA)
Y-noha-llé-co-saen-qué-po-nér-los-ó-jos D (-OJOS)
que-nó-fue-ra-re-cuér-do-de-la-muér-te E (-ERTE)

– Plano morfosintáctico:

Las tres primeras estrofas comiencen por un verbo en pasado [miré, salíme, entré], marcando la acción. La última estrofa también tiene un verbo en perfecto [sentí] en el interior. La mayoría de los verbos en el soneto se refieren a acciones en pasado que proyectan sus consecuencias en el presente y que repercutirán en el futuro que se avecina.

– Plano semántico:

El autor pretende hacer una personificación de los efectos medioambientales por parte de la muerte, ya que le atribuye a ella estas situaciones.

Se pueden apreciar los siguientes tópicos latinos:

• Tempus Fugit: hace referencia al imparable paso del tiempo sobre todo lo que hay a su paso. Se aprecia claramente en la primera estrofa cuando nombra a los muros de su patria que se han desmoronados.

También hay otro caso como el del propio narrador que cuenta que “sentía su espada vencida por la edad” algo que ya he nombrado antes y puede llegar a una comprensión satírica. O también es el mismo caso cuando “su báculo era más corvo y menos fuerte”.

• Memento Mori: el paso del tiempo unido a el recuerdo de la muerte hace que el narrador tenga muy presente el hecho de que la muerte también le llegara a el igual que a todo lo que esta observando, como se aprecia los dos últimos versos.

4. CONCLUSIÓN.

Este soneto tiene características semejantes que se les prestan más atención en la actualidad de hoy en día, como son los efectos del paso del tiempo, algo que todavía preocupa a nuestra sociedad.

Hace cuatro siglos, Quevedo planteo este hecho de tal forma que en el poema queda marcado como se ve que pasa el tiempo en tres lugares diferentes: la ciudad (primera estrofa), el campo (segunda estrofa) y su habitación (tercera estrofa).

Esto me recuerda a la preocupación actual por el mantenimiento del medio ambiente para que no se estropee por el paso del tiempo y los factores humanos. Por lo que después de cuatrocientos años, la sociedad de antes y la actual siguen teniendo puntos en común en los que se interesan.

Este poema esta muy influido por las características en las que vivía la sociedad contemporánea del soneto y por eso sobresalen temas como el pesimismo y la muerte.

Supongo que este tema no seria muy original en su época y que mas autores elegirían la muerte como tema principal en sus poesías, pero Quevedo lo supo enfocar desde un punto de vista mas avanzado que otros autores contemporáneos suyos, hasta tal punto que como ya he dicho, el fondo al que quiere llegar este autor con su poema es el mismo que al que la gente de la actualidad le preocupa. Pues la clave de su éxito fue adelantarse a su sociedad en el pensamiento.

 

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