Tirar de Lengua

24 noviembre, 2011

SONETO X. ¡Oh dulces prendas por mi mal halladas!

Filed under: Garcilaso de la Vega,Uncategorized — la profe, Nico @ 20:15

¡Oh dulces prendas por mi mal halladas!

Tradicionalmente, se ha creído que este soneto fue inspirado por el fallecimiento de Isabel Freyre, dama portuguesa que pertenecía al séquito de la reina, y de la que Garcilaso estuvo enamorado desde 1526. El amor entre ambos fue puramente platónico, ya que tanto doña Isabel como Garcilaso estaban casados. Isabel Freyre murió al dar a luz a su tercer hijo, hacia 1533.

Soneto X

¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas,
dulces y alegres cuando Dios quería,
 juntas estáis en la memoria mía,
y con ella en mi muerte conjuradas.            1

  ¿Quién me dijera, cuando en las pasadas        
horas en tanto bien por vos me vía,
que me habíais de ser en algún día
con tan grave dolor representadas?

  Pues en un hora junto me llevastes
todo el bien que por términos me distes,         
llevadme junto el mal que me dejastes.

  Si no, sospecharé que me pusistes
en tantos bienes porque deseastes
verme morir entre memorias tristes.

El poeta ha hallado, al parecer por pura casualidad, unas “prendas” de su amada, es decir, algún regalo que ella le entregó en señal de amor: un mechón de cabello, un pañuelo, una cinta, tal vez un guante … Las prendas desatan la tristeza del poeta porque le recuerdan la felicidad de que gozó junto a su amada, y que ya es irrecuperable. Su pena es tan grande que llega a acusar a las prendas de haberse confabulado con su propia memoria para matarlo de dolor.

Verso 6: “horas en que en tanto bien por vos me vía” (veía). Es decir, “cuando, en el pasado, tanta felicidad me dispensabais”.

Verso 10:  ”todo el bien que por términos me distes”. El poeta se queja de que la felicidad llegó poco a poco (“por términos”) y, en cambio, se ha ido en un momento (“en una hora”).

OTROS APUNTES SOBRE EL POEMA

La poesía de la que estamos hablando adopta con frecuencia una forma dialéctica, de diálogo del yo poético consigo mismo o con la naturaleza, o de diálogo con terceros. Hay una dramatización de la voz poética que, en parte, está relacionado con la condición racionalista de esta poesía renacentista y, en parte con su concepción idealista e incluso espiritual de la poesía.

El  diálogo es uno de los procedimientos retórico empleados para atrapar en los poemas los sentimientos por el patetismo que añaden a la expresión. De este modo es un recurso que se integra en el deseo que tiene esta poesía de conmover. Conectar con la sensibilidad del lector, lograr que su alma se emocione es una prueba de que la emoción ha quedado realmente fijada en el poema gracias al talento con el que el poeta domina todos los secretos de su arte.  La emoción es comunicable. El arte lo ha hecho posible.

Garcilaso de la Vega haba en este poema con unas prendas (¿una cinta, unos cabellos?) que en su día le dio su amada, acto que él interpretó como una señal de esperanza que luego ha visto definitivamente frustrada.

Como ya hemos señalado, el poema es una construcción racional del espíritu, una manifestación racional y material de la belleza ideal, y la razón es dialéctica en el sentido platónico: diálogo, controversia racional entre diversos puntos de vista. La dialéctica sólo puede desarrollarse mediante la confrontación de puntos de vista opuestos.

Los sentimientos, las emociones y las sensaciones son sometidos a un examen racional que suele desembocar en el diálogo como forma discursiva del poema renacentista o barroco.

También hemos apuntado ya que la estructura semántica de estos poema suele ser la de una afirmación y su demostración (que, según apuntamos puede materializarse de muy diversos modos: (causa-efecto, comparaciones, alegorías, presente-pasado…).

El soporte dramatizado, el diálogo, se usa con relativa frecuencia también como  estrategia de razonamiento emocional y poético y como pauta compositiva del poema.

Este diálogo, como hemos apuntado, puede ser simplemente una dramatización del propio yo poético que se “descompone” en partes para diseccionar sus sentimientos.  La sensación teatral queda acentuada porque muchas veces estos alter egos adquieren casi estatuto de personajes.

El yo poético puede hablar con su fuego, con su esperanza, con sus celos,con su tormento, con su corazón, con su alma, con sus ojos, con su poesía…
O puede hablar con los cabellos de la dama con una flor que tienen en el pelo, con su corazón, con su mirada…

Otras veces, el yo poético habla con un amigo, con un consejero, con algún personaje histórico  o con otro desdichado cuyo papel puede limitarse al de un testigo mudo que actúa de simple espejo de sus reflexiones y lamentos o ser un contrapunto del yo poético.

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