Tirar de Lengua

14 diciembre, 2011

Madre yo al oro me humillo.

Filed under: Francisco de Quevedo,Uncategorized — la profe, Nico @ 22:26

Poderoso caballero
es don Dinero.

Madre, yo al oro me humillo;
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado,
de continuo anda amarillo;
que pues, doblón o sencillo,
hace todo cuanto quiero,

poderoso caballero

es don Dinero.

Nace en las Indias honrado,
donde el mundo le acompaña;
viene a morir en España,
y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado
es hermoso, aunque sea fiero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Es galán y es como un oro,
tiene quebrado el color,
persona de gran valor,
tan cristiano como moro.
Pues que da y quita el decoro
y quebranta cualquier fuero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Son sus padres principales,
y es de noble descendiente,
porque en las venas de Oriente
todas las sangres son reales;
y pues es quien hace iguales
al duque y al ganadero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Mas ¿a quién no maravilla
ver en su gloria sin tasa
que es lo menos de su casa
doña Blanca de Castilla?
Pero, pues da al bajo silla
y al cobarde hace guerrero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Sus escudos de armas nobles
son siempre tan principales,
que sin sus escudos reales
no hay escudos de armas dobles;
y pues a los mismos robles
da codicia su minero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Por importar en los tratos
y dar tan buenos consejos,
en las casas de los viejos
gatos le guardan de gatos.
Y pues él rompe recatos
y ablanda al juez más severo,
poderoso caballero
es don Dinero.

Y es tanta su majestad
(aunque son sus duelos hartos),
que con haberle hecho cuartos,
no pierde su autoridad;
pero, pues da calidad
al noble y al pordiosero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Nunca vi damas ingratas
a su gusto y afición;
que a las caras de un doblón
hacen sus caras baratas;
y pues hace las bravatas
desde una bolsa de cuero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Más valen en cualquier tierra
(¡mirad si es harto sagaz!)
sus escudos en la paz
que rodelas en la guerra.
Y pues al pobre le entierra
y hace propio al forastero,
poderoso caballero
es don Dinero.

.

.

Poderoso caballero es Don Dinero

A continuación, un breve análisis personal de la célebre letrilla de Francisco de Quevedo, siguiendo un orden progresivo para captar las connotaciones e insinuaciones que nos quiere transmitir el conceptismo del autor.

Madre, yo al oro me humillo,
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado
Anda continuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Quevedo hace una deificación o santificación del dinero, al que se tiene que humillar, como si se tratara de un rey o un dios. Supone una humillación social ante lo máximo y omnipotente. Para Quevedo, el hacer dinero “amarillo” se convierte en una enfermedad.

Nace en las Indias honrado,
Donde el mundo le acompaña;
Viene a morir en España,
Y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado
Es hermoso, aunque sea fiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Tras el descubrimiento del nuevo continente y su posterior colonización y explotación, América se convirtió en el principal origen de los metales preciosos. El dinero tiene un origen exterior pero se gasta en España, principalmente en las campañas militares europeas quela Monarquíadirigía contra los turcos, los protestantes y los enemigos de los Habsburgo.

Quevedo nos comenta que viene a morir en España, en el sentido de que realmente los que mueren son los soldados de los Tercios, debido a estos compromisos.

Los Tercios, creados por Gonzalo de Córdoba, “el Gran Capitán”, en la primera mitad del siglo XVI, siguieron siendo en tiempos de Quevedo y hasta Rocroi, el ejército profesional de élite, dominador táctico-militar de los campos de batalla en toda Europa.

Aunque se ha creído que las riquezas de Las Indias se acumulaban en Sevilla, en la simbólica Torre del Oro, lo cierto es que Quevedo lo desmiente al decir que el dinero en realidad dónde se entierra es en Génova.La Monarquíaestaba en deuda con numerosos banqueros genoveses, como los Spínola, los Centurione, los Strata, los Pallavicino, los Pichinotti y los Balbi. Ya desde Carlos I, el Imperio se encontró en permanente endeudamiento con estas familias de banqueros extranjeros.

Son sus padres principales,
Y es de nobles descendiente,
Porque en las venas de Oriente
Todas las sangres son Reales.
Y pues es quien hace iguales
Al rico y al pordiosero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

En esta estrofa, Quevedo nos indica la importancia del dinero. Quién lo posee, se hace importante e incluso posibilita la limpieza de sangre y una pureza de linaje. Con el juego de palabras “En las venas de Oriente, todas las sangres son reales”, que nos recuerda el lujo asiático, Quevedo piensa que en la sociedad en la que vive, el dinero limpia la sangre de la procedencia conversa mora o judía, que podía resultar muy perjudicial o antisocial para el ascenso en las estructuras de poder dela España de aquella época.

¿A quién no le maravilla
Ver en su gloria, sin tasa,
Que es lo más ruin de su casa
Doña Blanca de Castilla?
Mas pues que su fuerza humilla
Al cobarde y al guerrero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

En esta estrofa Quevedo se refiere al dinero como un elemento mágico. Blanca es lo puro. Sin embargo, en esa España, lo aparentemente o socialmente lleno de pureza tiene un fondo de suciedad. Pero el dinero limpia el honor y purifica la deshonra. Para el autor, el dinero lo puede comprar todo, hasta la virginidad perdida de la mujer.

Es tanta su majestad,
Aunque son sus duelos hartos,
Que aun con estar hecho cuartos
No pierde su calidad.
Pero pues da autoridad
Al gañán y al jornalero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Aquí para Quevedo, el dinero tiene la función de permitir el ascenso social, pues puede dotar de autoridad a quién no se lo merece, por razón de formación o por status para ello. En Castilla durante la primera mitad del siglo XVII, dos tercios de la población pertenecían a las clases privilegiadas, nobleza y clero. Algunos hidalgos que marcharon a América, regresaron con una autoridad artificial que procedía de la acumulación de riquezas durante su etapa vivida en las colonias.

Más valen en cualquier tierra
(Mirad si es harto sagaz)
Sus escudos en la paz
Que rodelas en la guerra.
Pues al natural destierra
Y hace propio al forastero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

La última estrofa la podemos relacionar con un episodio de la vida del propio Quevedo, en su periodo de destierro tras la Conjurade Venecia. Concretamente cuando escribe “(el dinero/poder) al natural destierra”, porque las intrigas y traiciones en Italia hicieron de Quevedo un hombre desengañado, resentido y malicioso frente a la política. A los destinatarios de esta letrilla, sus lectores, Quevedo nos avisa diciendo que el dinero incluso “hace propio al forastero”.

Reflexión

Poderoso caballero es Don Dinero es un poema que nos hace observar la realidad social y política en la época correspondiente al Siglo de Oro, desde una óptica más cercana a cómo lo harían documentos legales o historiográficos. Principalmente porque Quevedo nos quiere transmitir el peligro del orden creado por el dinero, utilizando el género de la poesía con fina ironía y sarcasmo.

Es una letrilla que esconde una sagaz desilusión por el fracaso de sus actividades de espionaje político en Italia al servicio de Don Pedro Téllez Girón, Duque de Osuna.   Y también se muestra crítico y burlesco con el rumbo que tomaba un Imperio en decadencia cuya sociedad, lejos de reaccionar, quedaba atrapada por unos reyes poco competentes y por los fracasos estratégicos de los validos.

Esta letrilla incluye un pensamiento propio y muy crítico, que comparto plenamente porque lo que refleja Quevedo se sigue dando a grandes rasgos en la actualidad.

El hombre se deshumaniza al crear un dios monetario, al que reverencia todo el sistema. El problema se presenta como una tragedia porque sin el dinero, no se es nadie. Sin embargo, el dinero no puede crear lo verdaderamente importante ni la felicidad ni la amistad, valores que no tienen precio. Por el contrario, lo que genera es codicia, avaricia, envidia y deseos de poder, ánimos que Quevedo por desgracia conocía bien por su trayectoria como escritor, por sus experiencias políticas y sus años de cárcel y destierro.

Quevedo fue un intelectual estrechamente relacionado con el poder. Del cual se pudo burlar sarcásticamente en numerosas ocasiones dejando por escrito estos y otros versos, bien porque se lo podía permitir,  o bien por la tolerancia del Rey hacia él por su reconocimiento social.

Sabía que la política giraba en torno a Don Dinero. En otras palabras, conocía perfectamente que el poder político estaba basado en el dinero y que el dinero daba poder.

A mi juicio, el dinero no es sólo la única fuente del poder político. También lo son la fuerza, el saber y el carisma. La fuerza porque puede imponer, castigar y vencer. El saber porque permite conocer y adentrarse en el funcionamiento de las cosas.

De ahí que no haya estado nunca al alcance de cualquiera a través de la historia dela Humanidad. Elque tiene acceso al saber, a la ciencia, tiene por tanto un poder sobre quién no sabe o no puede investigar. Es un factor del poder que una vez dado resulta irrecuperable. También el carisma como fuente de poder, en tanto que se trata de una capacidad que tienen ciertas personas para fascinar, como una gracia, talento o virtud que hace que unos pocos, los líderes, sean seguidos por muchos, a veces de forma incondicional.

El que permite la dinámica entre estos factores es el dinero, como escribe Quevedo, porque “hace todo cuanto quiero”.

Es decir, el dinero es una fuente de poder ya que puede darlo, prometerlo o quitarlo tanto por actos lícitos como ilícitos, y es el más determinante porque no delata su procedencia. El dinero es tan fundamental para el poder porque es capaz de comprar la fuerza y también porque puede hacer posible el acceso al conocimiento o a su ocultamiento.

Por último, el dinero también puede hacerse con el carisma, como fuente de poder. Aunque entiendo que el carisma es algo innato e intransferible, sí se puede obtener una buena imagen pública y mediática, como recuerda Quevedo “a quién le trae al lado, es hermoso, aunque sea fiero”.

La honra simulada o la pureza artificial de “Doña Blanca de Castilla”, pueden funcionar bien en apariencia durante un periodo concreto y limitado en el tiempo. Pero lo que no es auténtico, porque es sucio, termina desvelándose. Por eso los gobernantes suben y caen del poder constantemente, de ahí la periodicidad de los mandatos y la sucesión de los políticos, especialmente en los sistemas democráticos actuales.

En definitiva, nada nuevo bajo el Sol. Con Quevedo y esta letrilla comprendemos mejor la gran ventaja que supone el dinero como herramienta para el poder desde siempre, en su época y en la nuestra, como el principal factor para acceder a la política.

Pablo S.B.

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